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Un día en la vida de una mujer

Mary estaba visiblemente nerviosa cuando entró a la recepción de la clínica. Llegaba 30 minutos atrasada a la hora que tenía con el doctor al que había esperado meses para poder consultar. Ella había planeado salir con suficiente antelación para llegar temprano a la hora asignada; sin embargo, una hora antes de salir, decidió dar un vistazo al sobre que le habían enviado por correo desde la consulta del doctor.

El sobre había llegado hacía varias semanas y ella recordaba algo que la asistente del doctor le había dicho acerca de que era importante que lo trajera el día de la cita. Mary recién se acordó que tenía el sobre en su casa el día anterior a la cita con el doctor, y pasó una hora buscándolo en su departamento, estaba tan frustrada que casi llamó a la consulta para pedir que le enviaran otro sobre. Ella pensaba que tendría que leer el material enviado para prepararse para la entrevista, de manera que quedó en shock al descubrir que se trataba de numerosos cuestionarios que tenía que llenar antes de la cita.

Mary se sintió acosada por una oleada de ansiedad y temió que tal vez tendría que postergar su cita si no había completado los cuestionarios. Al mismo tiempo le dio rabia que el doctor le hubiera enviado tanto papeleo y también se enojó consigo misma por haber esperado tanto para abrir el sobre que -ahora lo sabía bien- tenía un contenido tan importante. Garabateó las respuestas tan rápido como era posible, pero entonces se acordó que no se había duchado ni vestido para salir. Corrió por su departamento tratando de “amarrar cabos sueltos” antes de salir.

Mary iba muy agitada mientras manejaba hacia la consulta, sin darse cuenta se pasó un disco pare y condujo a exceso de velocidad, mientras trataba de pensar en el mejor camino a tomar. Su tensión fue en aumento cuando se vio inmersa en un atochamiento inesperado y después cuando no lograba encontrar estacionamiento al llegar a su destino.

Ahora, cuando al fin había logrado llegar a la admisión de la consulta y le había dado su nombre a la recepcionista, se sentía fuera de sí y al borde de colapsar. Esta sensación sólo empeoró cuando la recepcionista le dijo que no había registro de que ella tuviera hora ese día. Mary pensó “la embarré, justo vine el día que no era”. Sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas mientras la recepcionista llamaba al doctor para confirmar.

Mary buscó entre los papeles a ver si encontraba la información de la hora asignada previamente, a ver si se había equivocado de día, cuando se dio cuenta que los cuestionarios venían impresos por los dos lados de cada página, y ella sólo había completado la página delantera. Maldijo en silencio por haberse puesto a sí misma, otra vez, en una situación vergonzosa. La recepcionista confirmó la cita, el doctor la estaba esperando, simplemente se le había olvidado avisar a la recepción de la hora asignada.

La recepcionista le preguntó por el motivo de la consulta y Mary le respondió, con voz temblorosa y aguantando las lágrimas, “vengo a una evaluación para saber si tengo déficit atencional”.

Este relato, que aparece en el primer capítulo del libro Cognitive-Behavioral Therapy for Adult ADHD, de J. Russell Ramsay y Anthony L. Rostain, me parece una descripción muy gráfica de la odisea que muchos adultos con déficit atencional no diagnosticado deben enfrentar la mayor parte del tiempo. Lo que para el resto de la gente no son más que los detalles y pormenores cotidianos -la rutina que llevan a cabo en forma casi automática-, para quienes sufren este síndrome es un continuo esfuerzo por mantener a flote la frágil embarcación de sus vidas, en medio del oleaje turbulento de su desorganización e impredecibles tormentas emocionales.

Las dificultades asociadas a los síntomas principales del déficit atencional (inatención, olvidos frecuentes, impulsividad, desregulación emocional), dan lugar a una serie de desaciertos en el manejo de los quehaceres diarios de estas personas, dejándolas sumidas en la frustración y el desaliento. Por eso, no es raro que presenten además cuadros depresivos, ansiosos u otros problemas de salud mental.

En nuestra consulta, hemos tenido la oportunidad de comprobar repetidas veces la tremenda carga de experiencias negativas que nuestros pacientes, hombres y mujeres con déficit atencional sin diagnosticar, han debido soportar durante sus vidas. Y, a pesar de todo, muchos de ellos mantienen la esperanza de que las cosas podrían mejorar, como si en su fuero interno mantuvieran incólume cierta ingenuidad y optimismo, resistentes a pruebas verdaderamente hercúleas.

La buena noticia es que, con el tratamiento y el apoyo adecuados, sabemos que la vida de estas personas puede cambiar para mejor, dejando atrás los errores, la frustración, el caos y la desmoralización; y así, aunque el mar pueda a veces ponerse turbulento, ellos descubren finalmente que no sólo es posible mantenerse a flote, sino que son capaces de navegar con determinación hacia sus mejores destinos.

Foto por http://www.flickr.com/photos/dionnehartnett/
Juan Samuel Sangüesa Massiel
Psicólogo clínico

{ 3 comments… add one }

  • Miretty septiembre 11, 2012, 2:18 am

    Esta mujer del relato SOY YO increíble desde que empece a estudiar la licenciatura me daban muchos diagnostico por lo que estudio y comencé a captar muchas cosas y a recordar las cosas que mi madre me había dicho de como era en la escuela, así que comencé a sospechar pero por la distracción o la falta de atención se me olvidaba investigar y ya estoy en una maestría y es terrible lo que me pasa pero le buscaba la explicación del porque si mi nacimiento fue normal no tuve ninguna complicación y justo hoy en un seminario hablaron de que la anemia falciforme tiene relación con el déficit atencional y yo soy portadora así que ahora si estoy mas que segura… pasado mañana tengo que entregar un anteproyecto de una materia de investigación que solo dura un mes solo los domingos y estoy segura que lo tengo pero esta como un rompecabezas y no logro armarlo. estoy desesperadaaaa. q hagoooooo…. si no supiera que el olvido es uno de los síntomas o características del déficit atencional diría que ya me esta dando el alzheimer a mis 27 años como dicen no dejo la cabeza porque la tengo pegada. ya dije q no llevare cuaderno a la clase solo pág para copiar. cada rato pierdo la libreta de apunte ni para decir que voy hacer una agenda de lo que tengo que hacer porque todo lo voto. en mi escritorio al igual que en mi cartera pueden encontrar una aguja, un zapato o una cuchara mas bien mi barny bolso. mi madre me decía que en mi cuarto no hay tigre porque no lo ha dejado entrar. ya me desespera me frustra, me decepciona y me entra la depresión siento que se me ha gravado mas ahora… no me explico cm estoy en una maestría…qee puedo hacer?

  • luna septiembre 13, 2012, 1:50 am

    Hoy fui al neurologo, tengo 36 años y jamas antes lo habia echo. A los 5 minutos de comenzada la consulta, el doctor (destacado academico de una reconocida universidad de mi Paìs) me dice certero: ” Linda usted tiene sindrome de deficiti atencional” y luego oì ..¡ Esto le pasa a gente que es muuuuuy inteligente”..-Wthasss?? pense yo .. Finalmente escuche : Ha oido hablar de Ritalin??”" ¡¡¡ Te cambiara la Vida¡¡¡ o algo asi creo que fueron sus palabras ( No estoy certera, sufro del epidemico “Deficit Atencional”) . No soy partidaria de drogas o medicaciones y tengo la absoluta creencia de que el autoconicimiento es primordial para encontar y mantenerme mi norte., veremos que pasa…por lo pronto mañana a la liga chilena contra la epilepsia. Felicidad y exito a todos ¡

    • Sabrina octubre 1, 2012, 2:11 pm

      Decidi hacer mas especifica la conltsua .Hace pocos meses termine una relacif3n corta pero yo sigo pensando en el y a veces siento que esto es mutuo a pesar de que cortamos y las cosas despues no quedaron bien porque al poco tiempo esta persona regreso con su antigua pareja, el hizo el esfuerzo por que quedara todo bien, pero mi enojo en ese momento no me lo permitia.Senti que habia buena conexion entre ambos y que lo que vivimos fue muy lindo, pasf3 el tiempo y guardo eso de el, ya no tanta bronca. Por eso queria saber si existira alguna posibilidad de volver con el en un futuro o si es conveniente que decida acercarme a el.

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