Psicoterapia Conductual y Cognitiva para Adultos con Déficit Atencional. ¿En qué consiste?

by Juan Sangüesa

El Déficit Atencional puede tener repercusiones importantes a lo largo de la vida en aspectos que van más allá de sus síntomas (inatención, hiperactividad e impulsividad). Estas repercusiones, a su vez pueden tener efectos psicológicos negativos tales como depresión, ansiedad, baja autoestima, inestabilidad emocional, problemas en las relaciones con los seres queridos, etc…

Si bien muchas veces el tratamiento farmacológico puede ser una gran ayuda para reducir los síntomas centrales del ADHD, mejorando la concentración, disminuyendo la impulsividad y generando cierta claridad mental, una queja frecuente tiene que ver con la persistencia de los problemas psicológicos mencionados.

Por eso ha habido un interés creciente de parte de los psicólogos clínicos por desarrollar intervenciones apropiadas para ayudar a sus pacientes a superar estos problemas. Así, varios grupos de investigadores y clínicos en distintas universidades de EEUU y de varios países de Europa han diseñado y puesto a prueba distintos programas de Psicoterapia con los cuales ayudar a los adultos con Déficit Atencional a salir adelante en sus vidas.

Acá te voy a presentar una breve introducción al componente cognitivo de estos programas de terapia para que veas de qué se trata.

Examinando los contenidos de tu mente

La terapia Conductual y Cognitiva se caracteriza por ser eminentemente práctica y centrada en metas. A partir de los problemas actuales del paciente se identifican objetivos específicos a trabajar y se emplean técnicas sencillas pero poderosas para que el propio paciente aprenda cómo superar sus dificultades.

Si has seguido las técnicas que hemos compartido en el blog, ya has puesto en práctica el componente conductual de la terapia, cuyo propósito no es otro que entregarte las herramientas indispensables para controlar el CAOS existencial típico del ADHD.

El componente cognitivo de la terapia, en cambio, tiene todo que ver con los pensamientos, creencias, actitudes y también con el estado de ánimo y las emociones, que pueden aparecer ante cualquier situación difícil.

Veamos un ejemplo:

Supongamos que en la oficina (o en clases) te asignan un trabajo largo, complejo y, para colmo, aburrido. Lo más probable (yo apostaría incluso una pequeña suma) es que tu primera reacción sea de desagrado y rechazo.

¿Cómo lo sé?

Muy fácil: una gran mayoría de adultos con ADHD han tenido “malas experiencias” con las tareas largas y aburridas, desde que eran muy pequeños.

Esto tiene que ver con la escasa motivación que sienten ante una tarea de este tipo; pero también con malos recuerdos de la infancia (críticas y reproches de padres y profesores); y también dificultades relacionadas con no saber por dónde comenzar o con el hecho de distraerse frecuentemente y no poder terminar el trabajo asignado.

¿Te resulta familiar?

Pues bien, en primer lugar esta es una respuesta normal -dadas las circunstancias-, ya que sabemos que las tareas aprendidas en un contexto emocional desagradable tienden a provocar esa misma reacción emocional en el futuro (este fenómeno se conoce en psicología del aprendizaje como “condicionamiento clásico aversivo” y fue descrito por primera vez hace más de 100 años por Iván Pavlov).

Pero no basta aquí con reconocer las emociones, sino que también es muy importante considerar los pensamientos que atraviesan por tu mente en ese preciso momento. Si te embarga una emoción “negativa” (desánimo, ansiedad y/o preocupación), es posible que al mismo tiempo una seguidilla de pensamientos desmoralizadores o de autocrítica atraviesen por tu mente.

¡qué terrible… jamás terminaré esto … No sirvo para hacer este tipo de trabajo … Me voy a demorar todo el día… Siempre me equivoco!

Naturalmente que la consecuencia de todo esto es que la tarea, ya de por sí poco atractiva, se vuelva poco menos que intolerable, y termines haciendo cualquier otra cosa.

Pero, ¿de dónde surgen esos pensamientos?

El poder Invisible de los Pensamientos Automáticos

Estos pensamientos que surgen en momentos difíciles parecen tener vida propia, ya que aparecen sin que los llames, y por eso en terapia Cognitiva se conocen como “pensamientos automáticos”.

Muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de su presencia, ya que pueden pasar tan rápido por nuestra mente que casi no los “escuchamos”. Sin embargo, su influencia en nuestro ánimo, nuestras emociones y, finalmente, nuestra conducta, es innegable.

Por lo general el resultado de todo este proceso invisible es alguna forma de evitación conductual, siendo la procrastinación una de sus manifestaciones más típicas. También puede aumentar la falta de concentración y dispersión mental, llevándote a realizar cualquier cosa, menos lo que tenías que hacer.

Este gráfico ilustra la interacción entre emociones, pensamientos y conducta.

La idea central es que de tanto repetirse, ante determinadas situaciones, el ciclo de emociones “negativas” acompañadas de los correspondientes pensamientos de reproche, se establece un patrón de respuesta automática

En otras palabras, los pensamientos automáticos y emociones negativas se traducen en conductas de evitación (no hacer lo que hay que hacer) frente a las tareas que provocan ese tipo de reacciones.

Se trata entonces de un patrón automático de reacción que por lo general intensifica los síntomas de desorganización, inatención e impulsividad del ADHD.

Cómo romper el ciclo

Aquí es donde la terapia Cognitiva puede servir de mucha ayuda, ya que por medio de técnicas muy efectivas, permite observar muy de cerca los contenidos e imágenes que atraviesan por tu mente en un momento dado. Como si de pronto pudieras poner “cámara lenta” y tus pensamientos se aquietaran un poco, para que los puedas identificar y etiquetar.

Este es el primer paso de la terapia: aprender a reconocer y escuchar los pensamientos que atraviesan tu mente en un momento determinado. A partir de ahí se puede comenzar a romper el ciclo de esos patrones repetidos y habituales frente a situaciones problemáticas asociadas al ADHD.

Ahí comienza el trabajo que habrás de desarrollar con tu terapeuta, un trabajo muy delicado de desmantelar la trama de pensamientos automáticos negativos que se repiten cada vez que el ADHD te hace tropezar con los mismos obstáculos una y otra vez.

Descubrir y desenmascarar esos pensamientos y creencias que el ADHD te ha hecho aceptar sobre tu identidad y tu valor como persona, es el primer GRAN paso para librarte de su influencia y para avanzar hacia la vida que realmente quieres para ti.

Por eso, si has decidido superar los problemas generados por el ADHD y redirigir tu vida hacia un mejor destino, déjame decirte (con la convicción que nace de mi experiencia clínica -y también de numerosos estudios científicos) que una buena “dosis” de psicoterapia Conductual y Cognitiva puede entregarte las herramientas necesarias para lograr tus objetivos.

Más adelante compartiré con ustedes algunas técnicas prácticas y sencillas para que puedan identificar y librarse de la influencia de los pensamientos automáticos negativos.

¿Habías considerado la posibilidad de hacer terapia?

De ser así, ¿cuáles han sido tus motivaciones, aprensiones y/o reparos?

No olvides dejar tu comentario!

Foto por http://www.flickr.com/photos/alancleaver/

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